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Alias Yoar Gentino. Nació en General
Roca, provincia de Río Negro. Actualmente vive en Mar del Plata. Es
novelista. Tiene tres títulos de nivel terciario, todos referidos a la
docencia, que ejerció en varias ramas de la educación sistematizada y
en diferentes cargos. Ha tenido una vasta actuación comunitaria y en la
actualidad sólo le interesa poder escribir novelas. Un género que
define como desgastante. Cree que por eso siente como un desafío hacer
hablar a sus personajes, contemporáneos, ya que al cabo es ella la que
los utiliza para exponer la decadencia de un pueblo con pocas señales
de redención.
“Si el escritor existe, tiene la
imperiosa necesidad de decir y lo dice escribiendo. De ahí el fervor de
los más jóvenes y de los no tanto, por publicar. No es cuestión de
vanidad ni de egocentrismo. Siempre es bueno que se publique, aunque más
no sea en papel tissue. Yo autoedité mis primeros libros en forma
artesanal. Fue delicioso. Porque los amigos me ayudaron y porque
comprometí íntegramente todo mi cuerpo para lograr esas publicaciones.
Trabajé imprimiendo en mimeógrafo y también con mi primera impresora.
Al tiempo fui con uno de esos libritos a un taller de impresiones y no
podían creer que yo hubiera sido capaz de armar semejante joyita”.
“En 1978 publiqué
artesanalmente el poemario “Días Grises”, en un mimeógrafo de
gelatina. La tapa me la hizo una amiga dibujante. Era un rostro de
mujer. Un escritor muy conocido recibió este librito y se enamoró de
ese rostro. En total edité cien ejemplares, que por supuesto fueron
regalados."
En
1980, la autora preparó el poemario “Diez Poetas Argentinos”, que
editó el Centro de Intelectuales de la Provincia de Buenos Aires, con
sede en Quilmes. La edición total fue de 1500 ejemplares,
de los cuales cien fueron para cada autor. El destino: bibliotecas y
amigos.
En 1995, su ensayo “La energía del Amor” fue editado
artesanalemente con una impresora Deskjet520. Se vendieron 50 a 8 pesos
cada uno. Otros cincuenta fueron regalados.
“Nunca tuve experiencias negativas
porque a mí me interesó poder decir. A esta altura creo que he escrito
para mi misma. Siempre publicité mis cosas en ruedas de amigos y
conocidos, porque creí y creo que las obras artísticas son volátiles,
tienen vida propia. ¿Para qué preocuparse demasiado por esas criaturas
si el destino ya ha decidido a dónde llegarán?. Jamás me preocupé
por ganar dinero. Yo pienso que son dos cuestiones bien diferentes. Una
es realizar una buena pieza, meritoria, sagaz, interesante. La otra es
ganar dinero con ella. Yo todavía ando por la primera fase de la cuestión”.
"Yo me he sentado en un banquito en
La Peatonal de Mar del Plata para vender mis libros y la gente conversa
conmigo, algún lector me interroga sobre alguno de mis personajes. Ese
intercambio con la gente es la que nutre la vida de un escritor.”
Dentro de poco saldrá su nuevo libro,
“No se parece a los demás”. Es la historia de un Maradona que no es
Maradona, pero que sirve para comprender al jugador de fútbol. Este
libro tiene su historia, porque es la primera parte de una trilogía,
cuya segunda parte “El Mataputas” ya fue publicada por una editorial
capitalina. María Esther ahora hizo arreglos contractuales con un
editor amigo de Mar del Plata. Cede sus derechos por un año y recibe la
publicación y la organización del evento de presentación.
“Creo que las condiciones para poder
publicar han variado muchísimo y que cada escritor debe explotar su
poder de imaginación, si es que está identificado con el pueblo, para
poder decir públicamente su pensamiento. Estoy convencida de que ese es
su deber. Hablar por los que no pueden hablar”.
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