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Taller - Concurso "Yo, Presidente"

Comentarios a todos los cuentos recibidos

 

Diego Arandojo, Ciudad de Buenos Aires: el problema de “Yo antes de ser yo” es, paradójicamente, la presencia ciertos excesos en la calidad de la escritura que prevalecen demasiado sobre el contenido. En otras palabras, tu texto alcanzaría su justa (y alta) medida si lo aligeraras de tanto floreo verbal y de ciertos innecesarios intentos de espantar al lector.

Sergio Agoff, Ciudad de Buenos Aires: en “De presidente a piquetero” hay un núcleo argumental muy atractivo, pero que necesita más desarrollo y trabajo de reescritura. Parece ser algo así como el boceto de un buen cuento futuro. La idea de que a un presidente se le ocurra ser piquetero por un día es interesante, pero habría que elaborar más las motivaciones y derivaciones de su decisión.

Esteban Álvarez, San Andrés, Provincia de Buenos Aires: tu relato tiene muchos elementos de interés, entre los que se destacan el retrato del viejo Presidente, la invocación a su esposa y a la religiosidad en medio del juego político. Tal vez se pueda ganar más efecto eliminando unas cuantas líneas que sobran, y algunos clichés, pero el conjunto es muy atractivo. (Texto elegido por El Escriba - Puedes leerlo aquí)

Pablo Antonini, La Plata, Provincia de Buenos Aires: como ocurre en otros casos, la consigna “Yo, Presidente” te ha conducido por caminos más cercanos al panfleto (o al anti-panfleto, lo que se le parece bastante) que a la construcción de una narración donde sucedan hechos, acciones, etc. En este caso, tu buena escritura deja más aún a la luz la necesidad de que pase algo, más allá de la declamación de un Presidente sobre el hecho de serlo.

Javier Astigarraga, San Miguel de Tucumán: si bien tu texto tiene una buena cantidad de elementos originales y muy atractivos (se destaca la confesión post-mortem del presidente), es necesaria una reescritura a fondo que pula ciertos aspectos. Por un lado, hay un serio problema con la voz del narrador. Todo lo dicho aquí no resulta verosímil en boca del Presidente. En cambio, si utilizaras la voz de un testigo (la tercera persona), las cosas mejorarían. Por otro lado, el escrito podría aligerarse de cierto exceso de palabras. Y, finalmente, hay algunas vaguedades que deberían precisarse. Por ejemplo, ¿cuál es el “gran negociado” de que se habla?

Fernando Ballardini, Estocolmo, Suecia: ”Como el fuego fatuo” no es el cuento ganador por muy poco. La construcción de las oraciones, personajes y ambiente son de primer nivel, así como el sugerente clima de falsedad y poder. Y ni que hablar de la escena culminante. (Texto elegido por El Escriba - Puedes leerlo aquí.)

Raúl Rubén Campos, Ushuaia, Tierra del Fuego: tu relato es verosímil y logrado en la narración del ascenso al poder de este Presidente, pero falta dar más espacio a los detalles políticos que acarrearon la caída y falta de apoyo popular a semejante mago capaz de lograr tantas conquistas. Más allá de estas cuestiones que merecen una reescritura, el texto es circular y no carece de humor en medio de la tragedia, lo que no es poco. (Texto elegido por El Escriba - Puedes leerlo aquí)

Pepe Cárdenas Medina, Arequipa, Perú: aunque el descarnado autorretrato del Presidente tiene aristas de interés, no es verosímil su ingenuidad ante los manejos de su “asesor principal”. En otras palabras, tu texto está bien escrito, pero debería dejar sentada la complicidad del Presidente en todos los actos de corrupción que enumeras. Y tampoco es muy verosímil la pequeña celda en la que concluye sus días. Más tarde o más temprano, los Presidentes latinoamericanos terminan disfrutando de lo robado... Habría que fundamentar muy bien una resolución a la inversa.

Antonio De Bonis, Boulogne, Provincia de Buenos Aires: tu monólogo interior es más bien un juego verbal, muy elaborado, antes que un relato hecho y derecho. Además, habría que separar la paja del trigo y dejar de lado unas cuantas frases algo trilladas, que molestan a las muy creativas y logradas. Finalmente, hay ciertos problemas ortográficos de importancia, que afectan a la lectura. ¿Por qué hay tantas mayúsculas, donde no debería haberlas?

Fernanda Castellini, Ciudad de Buenos Aires: tu breve texto tiene humor, pero que no es suficiente para dar forma a un relato. Por un lado, los finales “con sorpresa” suelen resultar algo decepcionantes, y más aún si esos finales son previsibles. Por otra parte, a tu personaje habría que mostrarlo actuando en más situaciones. Seguramente podrás hallar escenas de interés en las cuales incluir a tu protagonista.

Silvia Haydeé García, Ciudad de Buenos Aires: a tu texto le falta, decididamente, trabajo de reescritura. Por un lado, parece más bien un panfleto sin matices. Aclaremos: de ningún modo está prohibido expresar ideas políticas en una narración. Pero sí está prohibido no incluir acciones o hechos que llamen la atención y atraigan al lector. Justamente, el final es más bien el comienzo de la verdadera historia, la más interesante, y la que aún no contaste. Te invitamos a reelaborar el escrito comenzando con el último párrafo, a ver qué resulta.

Carlos A. Giani, Ciudad de Buenos Aires: el discurso del Presidente de “esta benemérita institución” tiene su mayor logro en el tono engolado que suele caracterizar a estas piezas oratorias. Pero, más allá de esto y de ciertas dosis de buen humor, faltan más engranajes para conformar una maquinaria narrativa aceitada. Tal vez puedas alternar esta alocución con más actos y hechos, y otras voces, que conformen un cuadro de situación más atractivo.

Juan Diego Incardona, Ciudad de Buenos Aires: el recurso de contar los acontecimientos hora por hora es jugado, pero aquí no está del todo logrado. Si pretendías realizar un símil con una narración periodística, el texto resulta “informativamente” endeble. Y para constituir una narración completa debería incluir más elementos que den más coherencia e ilación al texto. Además, habría que dar más importancia a los detalles y a los personajes, para que las escenas más escenas se puedan visualizar mejor.

Mariana Longo, Alberti, Provincia de Buenos Aires: tu cuento es demasiado breve y abigarrado como para permitir el desarrollo profundo de alguna línea argumental. Sería bueno que intentes elucubrar, y decidir, dónde vas a focalizar tu atención y retrabajar el texto a partir de este punto. Por lo demás, hay serios problemas gramaticales y de sintaxis que requieren una revisión a fondo.

Walter Darío Mega, La Plata, provincia de Buenos Aires: el núcleo argumental de “Holocausto” es poderoso y, a la vez, necesita más precisiones y detalles. El principal problema es que hay un salto demasiado grande entre el doloroso pasado en el campo de concentración y el presente del protagonista como Presidente de una Corte judicial que juzga a los genocidas. Aquí hay un esbozo de una narración muy interesante, si la trabajas más y le das más aire, hechos y acontecimientos.

P.Menard (h), La Plata, Provincia de Buenos Aires: si bien el tono burlesco de “Mera coincidencia” resulta divertido y angustiante a la vez, se te va la mano con las metáforas, brindando un parecido con la realidad demasiado fiel, al punto que tu pretendida sátira se convierte en una crónica involuntaria. En otras palabras, si bien tu texto tiene unas cuantas virtudes, y está escrito con buen estilo, necesita de algunos otros elementos (argumento, ambiente, etc.) para llamar verdaderamente la atención.

Marisa Raquel Morales, Adrogué, Provincia de Buenos Aires: si bien tu texto es divertido y el tono ligero ayuda a lograr este efecto por el absurdo, habría que hacer un trabajo de edición a fondo donde se corrijan muchos errores de ortografía y sintaxis. Además, se podrían eliminar algunos nudos argumentales y rasgos de personajes algo trillados que no ayudan al relato en su conjunto.

Guillermo Adrián Paniaga, Rosario, Santa Fe: la idea del monólogo no es mala, pero el tono que elegiste no parece ser el más atinado ni verosímil. El presidente habla aquí como un “muchacho de barrio”. Y aunque la calidad intelectual de los presidentes latinoamericanos (y no solamente) suele dejar mucho que desear, a efectos de la construcción de una ficción el lector espera otra cosa. Aun hablando “bien” se pueden decir tantas o más bestialidades, y a la vez ayudar a agilizar la lectura.

Alicia Pastor de Baena, Guaymallén, Mendoza: antes que un relato, tu texto es un deseo. O un mensaje de campaña electoral. Además de este breve discurso, sería interesante ver más acciones para poder ubicar al escrito en algún contexto narrativo más poderoso.

María Dolores Rodríguez, Puerto Real, Cádiz, España: lo más interesante de tu texto es la construcción del protagonista, que hace un inquietante monólogo sobre el uso y abuso del poder. Pero hay varios elementos que necesitan más trabajo. Por un lado, ¿qué hay más allá de esta declamación de lo que es el poder? Por otra parte, ¿te parece que la primera persona es aquí la mejor posible?

Daniel Humberto Solís Recéndez, Fresnillo, Zacatecas, México: tu texto tiene potencia, bronca y se puede escuchar la voz del Presidente Municipal. Por otra parte, hay cierto abuso de jerga que, contra lo que suele suceder, aquí aparece acorde al tono del texto. (Texto elegido por El Escriba - Puedes leerlo aquí)

Gladys Terradillos, Ciudad de Buenos Aires: como pasa en no pocos casos, tu trabajo se ve afectado por un exceso de buena escritura. Esta paradoja tiene lugar cuando, como ocurre en tu texto, tu evidente capacidad para escribir desencadena un torrente de frases muy logradas, en desmedro del texto, de su argumento, de sus personajes, etc. Te proponemos reescribir esta historia podando toda frase y palabra sobrante, reduciendo su tamaño a la mitad. En sentido más que positivo, destacamos tus excelentes descripciones.

Marta de Toro, Ciudad de Buenos Aires: tu relato fantástico, aunque su argumento es uno de los más originales que hemos recibido para este concurso, necesita algunos retoques a fondo. Que el relato sea fantástico no significa que haya que dejar tantos, pero tantos baches. Una cosa es sugerir y otra omitir información. Por lo demás, el final resulta algo decepcionante. Con trabajo de reescritura, este texto podría alcanzar su justa dimensión.

Inma Lara Vázquez, Elche, Alicante, España: lo más interesante de “El plan” es cierta visión paranoica y conspirativa que ayuda a dar buen clima al relato. Tal vez, para mejorar este buen texto, sería necesario evitar ciertos psicologismos en la construcción del protagonista y evitar vaguedades en pos de acciones y hechos más detallados y fundamentados. En otras palabras, sería interesante reelaborar la estructura del personaje central, manteniendo el tono logrado. (Texto elegido por El Escriba - Puedes leerlo aquí)

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