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Taller - Concurso "Música y Literatura"

Comentarios a todos los cuentos recibidos

 

María Sol Balbuena, Ciudad de Buenos Aires, Argentina: para ser sinceros, “Only you” no se comprende demasiado. Adivinamos tu intención de crear un texto distinto y sugerente, pero las imágenes que creaste no llegan a completar el cuadro. Y entonces sólo nos queda un trabajo que hay que leer demasiadas veces para entender muy poco. Te invitamos a aplicar tu indudable capacidad para escribir a un texto con cierto argumento. O con menos vueltas.

Fernando Ballardini, Estocolmo, Suecia: pese a la muy buena calidad de tu escritura, ”Al compás de la Marcha Nupcial” decepciona un poco. Paradójicamente, el buen desarrollo narrativo inicial genera expectativas en el lector que este final abrupto y algo descolgado no satisface. Si reformularas el texto, evitando un final ”con sorpresa”, el resultado sería aún mejor.

Pepe Cárdenas Medina, Arequipa, Perú: la música y la vida se unen y entremezclan en “La huída”. En este caso, es el bolero el que pone la melodía de fondo a personajes desangelados y vencidos. Sólo restaría ordenar mejor algunos fragmentos, especialmente hacia el final, para evitar que se disperse la atención del lector. Pero el conjunto es muy atractivo.

Maria Eliana Carrasco L., Santiago de Chile: la mayor virtud de “Arpegios” es que sus palabras, además de hablar de tango, suenan a tango. Abundan las imágenes logradas y atractivas. Tal vez podría sacarse algún que otro lugar común. Pero el conjunto es muy bello y la música se puede escuchar.

Jorge Cermeño, Ciudad de Buenos Aires, Argentina: este homenaje a Louis Armstrong tiene fuerza y poesía. Pero uno de los recursos centrales a que apelas, la utilización de títulos de canciones, suena a veces algo forzada y en consecuencia resiente la potencia del texto. Tal vez puedas utilizar este recurso con cuentagotas, y desplegar aún más tu creatividad.

Anibal Chicco Ruiz, Ciudad de Santa Fe, Argentina: el tono y el argumento de tu texto están muy logrados. La melancolía de ese músico perdido en algún lugar de México se puede sentir, y no esto no es poca cosa. Tal vez falte darle una vuelta de tuerca al comienzo, donde tu esfuerzo por mostrar el mapa interior del protagonista te hace caer en ciertos lugares comunes y en una sobrecarga de palabras algo rimbombantes. Más allá de este aspecto a revisar, se trata de un muy buen cuento. (Cuento seleccionado por El Escriba. Puedes leerlo haciendo clic aquí).

Jorge Colonna, Castelar, Buenos Aires, Argentina: lo más interesante de “El escuchador” es la descripción de ambientes y lugares, y la construcción de los personajes. Más allá de estos logros nada desdeñables, el argumento resulta menos atractivo y no está a la misma altura. Si agregaras elementos argumentales más poderosos, o alguna situación inesperada a resolver, tu texto alcanzaría niveles más que apreciables.

Jorge Alberto Fernández, La Habana, Cuba: si bien resulta discutible (¿muy trillado?) el recurso de enfrentar a la mujer a la muerte para que comprenda el sentido de la vida, las imágenes de “Pas de Deux” son de primera y permiten ver a la extraña protagonista y su circunstancia. No faltan ciertos toques de humor que tornan aún más atractivo este trabajo.

Rubén Gatica, Ciudad de Mendoza, Argentina: “Lunes otra vez” es una excelente muestra de la inspiración que puede surgir de la escucha de un tema musical. Tu texto muestra bien, y con buen audio, la depresión que suele envolver al odiado lunes. Uno de los mejores textos que hemos recibido. (Cuento seleccionado por El Escriba. Puedes leerlo haciendo clic aquí).

Edgardo Martín Gelós, Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina: las frases cortas y precisas, la narración de la historia sin vueltas ni términos “literarios” y la atractiva vuelta de tuerca fantástica, confluyen en un muy buen texto. Tal vez se podría retocar el final, algo previsible. Pero, por todo lo antedicho, el relato está más que logrado. (Cuento seleccionado por El Escriba. Puedes leerlo haciendo clic aquí).

Adebaldo Goncalves, Atlanta, Estados Unidos: en un esfuerzo de producción, hemos leído este texto en portugués, algo lejano a la consigna del concurso pero con una buena cantidad de imágenes poderosas. Pero habría que revisar ciertos lugares comunes que podrían evitarse, y ciertas reiteraciones que no ayudan al ritmo del texto.

Alejandro González, Montevideo, Uruguay: tu texto parece más bien un boceto de un interesante futuro relato. Pero, así como está, falta bastante trabajo de reescritura. Por lo demás, y aunque en el marco de nuestros concursos no solemos detenernos en cuestiones de este tipo, severos errores de puntuación tornan muy dificultosa la lectura.

Germán Maximiliano González Antoún, Ciudad de Buenos Aires, Argentina: pese a tus buenas intenciones, y a la correcta inclusión del jazz en el argumento, a tu texto le falta trabajo de reescritura. Por un lado, demasiadas escenas resultan poco verosímiles. Además, falta trabajar la ambientación y los personajes, de modo que se tornen más entrañables para el lector.

Javier Iglesias, Valencia, España: a pesar de la buena calidad de tu escritura, la anécdota central de “El violinista” parece extenderse más de la cuenta hacia un final previsible. El relato es breve, a pesar de lo cual podría abreviarse aún más. O, lo que podría resultar más interesante, se lo podría extender agregando más acciones narrativas de peso. Por lo demás, algunas oraciones son demasiado largas, con muchas subordinadas que entorpecen la lectura.

Adriana Mónica Lamela, Ciudad de Neuquén, Argentina: pese a la altísima calidad de tu escritura, el nudo argumental de “Tu voz y mi voz, bandoneón” no alcanza las mismas alturas. Y bordea peligrosamente el terreno del cliché. El interesante protagonista del relato podría enfrentarse a otras situaciones, recuerdos, historias. Dándole más aire y desarrollo, seguramente podrás concretar un texto excelente.

Mariana Longo, Alberti, Buenos Aires, Argentina: tu prosa poética, si bien tiene momentos muy intensos y bellos, cae no pocas veces en lugares comunes que sería bueno retomar y retocar. Sería interesante aprovechar el tono cálido que lograste, para dar cabida a una historia aún más intensa y original.

Marta Cecilia Madariaga, Bariloche, Río Negro, Argentina: “Melodía de ensueño” es un breve y bello relato donde, como ha sucedido con muchos de los textos participantes de este concurso, la poesía derrotó a la narración. Lo cual no está ni mal ni bien, por supuesto. Igualmente, tu buena pluma deja con ganas de más relato, más ambiente, más personajes.

Walter Dario Mega, La Plata, Buenos Aires, Argentina: pese a tus buenas intenciones, “Persianas de hierro” adolece de ciertos excesos poéticos. Aunque suene extraño, tantas frases metafóricas y creativas con acento, pueden generar un texto demasiado recargado, lo que provoca distanciamiento del núcleo del relato. Te invitamos a reescribir el texto aligerándolo y enfocando la mirada hacia el argumento, olvidando la supuesta necesidad de poetizarlo todo.

Flavio Mogetta, Gonnet, Buenos Aires, Argentina: antes que un relato clásico, tu texto es una sucesión de tres postales donde se plantean excelentes combinaciones de música y descripción. Tal vez sería bueno revisar el último párrafo, algo previsible y “explicativo”. Esta conclusión, ¿es realmente necesaria? Más allá de este final, es uno de los mejores textos que hemos recibido. (Cuento seleccionado por El Escriba. Puedes leerlo haciendo clic aquí).

Sofía Parrondo, Martínez, Buenos Aires, Argentina: el comienzo y el final de “Campanillas” están muy logrados. El primero genera ganas de seguir leyendo y el último resuelve con clase una historia difícil de cerrar sin caer en obviedades. En cambio, el desarrollo requiere más trabajo. Hay demasiados lugares comunes y situaciones esperables que la buena calidad de tu escritura no puede disimular. Tal vez debas dejar a salvo este mismo argumento, pero buscando otras situaciones para llevarlo adelante. Con más trabajo de escritura, seguramente lograrás un texto de primera.

Maria Inés Pérez, Cumana, Sucre, Venezuela: “La inspiración” es un cuento que contiene un argumento bellísimo, que se resiente por una peligrosa sobredosis de palabras. Por ejemplo, sólo en el primer párrafo haces dos referencias similares al fracaso y cuentas dos veces que es un mal día. Una poda del texto a fondo dejará aflorar las innumerables virtudes de este texto. Una de ellas es la construcción del personaje principal. Otra es el muy logrado final. Con la mitad de las palabras, este podría ser el texto ganador.

Luciana Rizzo, Ciudad de Córdoba, Argentina: si bien la calidad de la escritura de “Su música” es innegable, y el núcleo argumental es más que interesante, hay un problema con el tono del relato. Tratándose de una historia de amor tan intensa, ¿no te parece que se racionaliza demasiado todo lo que ocurre? Estas explicaciones, análisis y vueltas intelectuales sobre la relación enfrían al texto y alejan al lector. Si eliminaras algunas de estas conjeturas y las reemplazaras por más hechos y situaciones, tu texto alcanzaría (y transmitiría al lector) más emoción.

José María Rodríguez Barros, Ciudad de Buenos Aires, Argentina: “Crónicas juveniles” es un excelente retrato de época y muestra de modo más que interesante el devenir de un grupo de amigos, en una historia de crecimiento, encuentros y desencuentros marcada por las afinidades musicales. Probablemente, a este texto le falte retoque fino. Más protagonismo de parte del narrador, en paralelo a la narración de más anécdotas (incluyendo alguna que se destaque especialmente) realzaría más aún este buen relato.

Raquel Rodríguez Hortelano, Madrid, España: la ganadora de nuestro anterior concurso vuelve a sorprendernos con un muy buen texto, donde la gracia, la ironía y el absurdo juegan un rol protagónico. ¡Casi ganas nuevamente! (Cuento seleccionado por El Escriba. Puedes leerlo haciendo clic aquí).

Carlos Rodríguez Mayo, Santander, España: “No has cambiado nada” comienza del mejor modo, sorprendiendo de entrada con una escena que anuncia grandes cosas, continua relatando un encuentro entre dos antiguos amantes con mucho estilo, y luego el relato se desdibuja tras una montaña de palabras. Y he aquí el problema de tu relato: cierta sobredosis de frases y términos que no permite ver las acciones. Una buena poda a fondo de todo lo que sobra (que no es poco) dejará sólo lo mejor (que es bastante).

Maribel Ruiz Mínguez, Barcelona, España: tu intento de entrelazar fragmentos de argumento y de canciones es encomiable, por lo difícil del ensayo y porque lo has logrado en parte. Pero sólo en parte, pues el uso y abuso del recurso (acción-música acorde-acción-etc.) torna algo inverosímil y forzado al texto, generando el distanciamiento del lector. Si intentas incluir la música con más sutileza y otras técnicas, lograrás plenamente tus objetivos.

Beatriz Sacco Alonso, Vigo, España: con “Una historia de la música” ocurre algo curioso. La primera y la última frase parecen algo antojadizas e incorporadas a la fuerza. Pero el resto constituye un relato original y muy divertido (¿un relato para niños?). Cambiando el comienzo y el final, buscando circularidad y coherencia, el texto alcanzará su justa dimensión.

Francisco Santa Sánchez, San Juan, Puerto Rico: “Concierto para tres” parece más un borrador de un prometedor futuro texto, que un cuento terminado. Hay algunos elementos dignos de elogio, como el modo en que se incluye la música dentro de la historia. Pero el principal problema es que se genera un suspenso y una tensión que poco y nada tiene que ver con el final. Podemos debatirlo, pero creemos con firmeza que los finales con sorpresa decepcionan en el 99,99 por ciento de los casos. Te recomendamos reescribir el texto contando al principio de qué se trata, para después construir el texto con el “secreto” ya revelado.

Inma Lara Vázquez, Elche, Alicante, España: en “Noche de jazz”, el argumento y el jazz confluyen en un punto más que interesante, dando a la historia más que una banda de sonido. La historia es la banda de sonido. Tal vez, hacia el final, hay un exceso de explicaciones innecesario sobre lo que ocurrió. Pero el conjunto tiene una buena cantidad de virtudes. Las más destacables: la descripción del ambiente, la fuerza de la enumeración de músicos y músicas, el sentido protagónico de las letras que expone la cantante.

Marcela Patricia Velez Díaz, México: si bien el núcleo argumental de “Montaña musical” es uno de los mejores que hemos recibido, a su alrededor pululan más palabras de las que resultan necesarias. El clima onírico de tu relato ganaría en potencia y magia si emprendieras un recorte de palabras a fondo. Además, sería bueno evitar algunas explicaciones hacia el final.

 

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