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Dietris
Aguilar, Lomas de Zamora, Buenos Aires: si
bien “Pepe” demuestra que sabes escribir con propiedad y hay más de
un punto que merecería un mayor desarrollo, hay cierto exceso de ideas y
frases que requieren una poda. Parece muy larga la introducción sobre el
perrito para hablar de otra cosa. Aunque el recurso es bueno, lo es en
tanto sea breve. Y la historia de amor adolescente merecería ocupar el
lugar central de la historia, por su atractivo. El paso al presente tal
vez pueda resolverse con un par de pinceladas.
Lucía
Alderete, Neuquén Capital:
tu más que interesante capacidad para escribir (dicho sea de paso, Lucía
tiene sólo 17 años) augura muy buenos textos en el futuro. En lo que
respecta a “El país de los gnomos” tus bellas oraciones y poderosas
imágenes se ven afectadas por el tono de discurso y alegato. No está
nada mal hacer un planteo con el que es difícil estar en desacuerdo, pero
la sutileza puede ser un buen camino. Tal vez puedas mostrar tus ideas a
través de personajes y argumentos de ficción.
Diego
Arandojo, ciudad de Buenos Aires:
tu “Informe sobre secta sudamericana” cuenta con humor y horror una de
las posibles maneras en que eso que se llamaba Argentina desaparezca del
todo. Tu cuento es realmente uno de los más divertidos que hemos
recibido, ¡si no fuera que es allí donde vivimos! Tu parodia podría
tener más desarrollo y extensión, en tanto las aristas argumentales son
variadas y muy interesantes. (Puedes leer el texto
completo aquí)
Jorge
J. Becherini, La Plata, Buenos Aires:
tu texto es un excelente ejemplo de relato sin argumento, por llamarlo de
alguna manera. De modo obsesivo y circular, giras y giras alrededor de
ciertas ideas fuerza, con mayor y mejor suerte. El camino que elegiste es
arriesgado, y no son pocas las veces en que el texto se desbarranca. Así
como en otras ocasiones tus reflexiones son muy atractivas. Será cuestión
de rescribir el texto buscando las frases que proporcionen más impacto
con relación a tu idea original.
Daniel
C. Bilbao, Santa Rosa, La Pampa:
como en otros casos, el excelente argumento de “Los ojos de Lucía” no
alcanza su dimensión posible por el desorden del texto y un deseo
irrefrenable de decirlo todo, muy rápido y sin anestesia. Dale más aire
a tu texto, ¡sin olvidar que existe el punto y aparte!, deja que las
historias y los personajes que se entrecruzan se tomen su tiempo para
provocar en el lector el placer que causa siempre una buena historia. Y en
este texto la hay.
María
Verónica Bonura, ciudad de Buenos Aires:
probablemente, “Los tres ajustes” contenga uno de los mejores
argumentos de los que recibimos en este concurso. Sin embargo, el desorden
en el texto y una sobreabundancia de palabras y frases conspiran
seriamente contra el resultado. Te proponemos dejar intacta la muy bella
estructura e idea central del relato, y el excelente comienzo, pero
reduciendo el texto a la mitad. Elimina toda oración redundante o que no
haga a la cuestión y verás como tu cuento quedará mucho mejor. (Puedes
leer el texto completo aquí)
Raúl
Rubén Campos Dalmau, Ushuaia, Tierra del Fuego:
Lo más interesante de “Lamentos de cuerina” es el trabajo con el
punto de vista. Esa tercera persona tiene misterio y distancia, en el
mejor sentido. Para mejorar aún más tu texto, creemos que deberías
revisar el comienzo que es demasiado sugerente y anticipa poco de lo que
ocurrirá y la exposición del núcleo argumental, que se torna algo
difusa y merece una que otra precisión más, para que el lector no se
quede en ascuas y se pierda tu buena pluma e ideas.
Mario
Capasso, Villa Martelli, Buenos Aires: con
“Hoy no, mañana tal vez llueva” brindas un fresco perfecto de la
desolación que conllevan la rutina y la falta de expectativas. Además,
lo haces con muy buenas herramientas de escritura. Sin embargo, a tu
relato le falta un nudo argumental. Más allá de tus brillantes
descripciones interiores y exteriores, y tu buena creación de personajes,
el lector te exigirá, sencillamente, que pase algo. Tal vez puedas
introducir un factor inesperado en la vida del protagonista y, si esta es
tu intención, que todo o nada cambie luego.
Julio
Carabelli, S. F. Del Valle de Catamarca:
la increíble brevedad de tu cuento (¿será por el ajuste?) nos exime de
comentarios. Más bien, vamos a transcribirlo: “Obedeciendo ajustar lo
que quedaba, murió.”
Susana
N. Carrasquera, Neuquen Capital: si bien el núcleo de tu relato, con
las distintas historias que se suceden, es muy atractivo, fallan el
comienzo y el final. El primer párrafo, que determinará si el lector
seguirá o no con el relato, es confuso y contiene algunas palabras que
podrían eliminarse (“...tanta sangre joven prisionera en el
lugar...”, ¿no será demasiado?). A su vez, los muy buenos relatos que
se dicen durante esa noche necesitan algún corolario, o algún elemento
que los una o les dé sentido narrativo.
Gloria Inés
Cevallos Hurtado, Bogotá, Colombia: la
excelente calidad de tu prosa se resiente al final. El mensaje de moral
que das, por loable y compartible que sea, torna todo el relato más afín
a un discurso que a un cuento. Es una pena, en tanto habías logrado crear
personajes poderosos, un nudo argumental inquietante y una cierta tensión.
Te invitamos a rescribir tu cuento evitando toda moraleja. Seguramente, el
resultado será un cuento de primer nivel.
Andrea
Cohen, ciudad de Buenos Aires:
“De vez en cuando la vida” es un cuento decididamente divertido.
Relata la historia de un desocupado que, desesperado, decide salir a
robar. Como no tiene ni quiere un arma, enarbola ¡un pepino! Es bueno
además el encuentro con un par y el emprendimiento de la venganza contra
la fábrica donde trabajaban. Lástima que se trate de un caso de
“cuentus interruptus”. ¿Y el final? Es muy abrupto y lo que daba para
mucho más se acaba en dos líneas, dejando con demasiadas ganas. Intentá
continuarlo que, hasta la penúltima línea el relato iba muy bien.
Juan
Raúl Córdoba, Paraje China Muerta, Neuquén:
la ambientación y el suspenso creciente son las principales virtudes de
“La lista de los pájaros”. Es muy atractiva la idea del fugitivo, y
es muy original el motivo por el que huye. Lamentablemente, el final
“cantado” no está a la altura del resto y concluye abruptamente con
el excelente clima de tensión que habías creado. ¿Por qué no rescribís
el texto sin incluir el ajusticiamiento final? Que siga huyendo nomás el
hombre, víctima de sus propios fantasmas.
Eduardo
Crespo, Bombal, Santa Fe: si bien es
interesante la estructura del relato y la música que acompaña a las
escenas, el problema principal de “Aunque me duela en el alma” es el
final “sorpresivo”. Escamotear datos al lector, hasta el último párrafo,
no suele ser un buen camino. Tal vez el lector no llegue hasta allí y, la
mayoría de las veces, se siente frustrado en ese punto antes que
sorprendido.
Jorge
Alberto G. Fernández, La Habana, Cuba:
“Siberiada” sufre de una sobredosis de palabras que oculta y hace difícil
ver el buen argumento y tratamiento de personajes que hay detrás de la
maraña. El recurso del diálogo casi siempre agiliza el relato, en la
medido en que no se abuse de él. Además, el uso de comillas para los
parlamentos, en este caso confunde y no ayuda a ver quién habla a primera
vista. Si reduces la extensión de tu texto y dejas sólo lo
imprescindible, tu cuento ganará y mucho.
Angel
Garrido, Epuyén, Chubut:
tu cuento es breve y bueno, donde lo ajustado no quita lo valiente. El
tono poético es lo más interesante (“Estoy embutido en este forro
antivirus que me prensa y estruja, una piel que no es mía pero duele”)
pero nos deja con ganas de ver tu capacidad para escribir aplicada a un
cierto argumento más clásico. O, directamente, a una buena poesía.
Roberto
Ghiglione, Neuquén Capital:
“Colisión por ajuste literario” es una divertida (¿divertida?)
muestra de las vicisitudes por las que atraviesan los escribas
principiantes cuando quieren publicar un libro. De paso, se agradece el párrafo
final con loas a este periódico. Aunque dista de tratarse de una ficción,
los contenidos de tu texto bien podrían convertirse en un muy buen
cuento. Bastaría con crear personajes y escenas y argumentos. La materia
prima está, sólo falta darle forma ficcional. Auguramos un muy buen
resultado.
Pablo
Giordano, Las Varillas, Córdoba:
si hubiéramos propuesto una categoría de cuentos brevísimos, “Hecho
real” hubiera sido el ganador. Si bien se trata de una anécdota, antes
que de un relato, el texto es, precisamente, ajustado y relata la crisis
en sólo cuatro líneas. Pese a su escaso desarrollo, es una buena muestra
de relato sobre el ajuste económico.
Gustavo
Grabia, ciudad de Buenos Aires:
“La desaparición de Minas” tiene un muy buen nudo argumental para
desarrollar: ¡el asesinato oficial de todas las mujeres de un pueblo! Tu
relato haría las delicias de un talibán... Más allá de chistes bobos,
hay excelentes ideas y ubicación de espacio y personajes. El problema
reside en el profundo desorden de tu cuento. Te recomendamos dejar
descansar el texto un tiempo, retomarlo y reubicar la información de un
modo más coherente y atractivo. A modo de indicio, ¿por qué no comenzar
con la matanza?
Paul
Huisman, El Hoyo, Chubut:
lo mejor de “Escena de títeres” es la descripción del salón donde
se reúnen los ministros. Se puede ver el lujo y la ostentación con una
simple y panorámica fotografía, sin adjetivos molestos. Donde
falla el relato es en su oposición con el hombre que sirve el café. ¿Es
verosímil que uno de los Señores repare siquiera en él, aunque sea para
bajarle el salario? Sería bueno intentar una situación más interesante
a partir de los mismos elementos que creaste.
Norah
Martínez, Neuquen Capital: la
primera mitad de tu texto juega con las palabras “literatura” y
“ajustada” de un modo tan interesante como reflexivo, sin dejar de
lado el humor y la crítica. Hasta aquí, este es uno de los trabajos más
originales que hemos recibido. Lamentablemente, luego tu texto se
convierte en una nota de opinión con tono discursivo, bajada de línea
incluida. ¿Hacía realmente falta citar a Sarmiento y a Borges para
reafirmar tu pensamiento, que quedaba lo suficientemente claro gracias a
tus tan logradas palabras precedentes?
Alicia
Infante, Castelar, Buenos Aires: como en
pocas ocasiones, “El Campito” logra que la carencia de puntos y aparte
den un sentido al relato. La catarata de palabras sin sucesión de
continuidad ayudan al tono general del relato y lo conducen al buen final.
Sin embargo, el difícil recurso que has elegido tiene doble filo, y a
veces te cortas con él. Tal vez sea necesario pulir algo más el texto,
en tanto la sucesión de oraciones sin descanso distrae muchas veces la
atención y no permite concentrarse en el texto. Algunas frases más
cortas y la eliminación de unas cuantas palabras que sobran tornarían
mucho más efectivo a este potencialmente buen cuento.
Ana
Irene Morales, Villa Adelina, Buenos Aires:
el comienzo de “Carteles blancos con números negros” es ejemplar. El
modo de contar el regreso de Vera a la Argentina, a través de los
carteles de publicidad de la autopista, es muy original y está muy bien
narrado. Además, las metáforas de la crisis que construiste son muy
creativas. Tal vez el final no esté a la altura del resto, pero
igualmente has logrado un texto que no es el ganador por muy poco. (Puedes
leer el texto completo aquí)
Dixon
Orlando Moya Acosta, Bogotá, Colombia:
con tu texto ocurre algo extraño. Funciona muy bien como relato autobiográfico
pero no tanto como ficción. Tal vez aquí esté el límite que separa a
ambos géneros. Este tema da para mucho más que estas pocas líneas.
Digamos que si bien es interesante lo que cuentas, falta más desarrollo
de personajes, una línea argumental más poderosa y algún punto de tensión
narrativa más atractivo que el dilema sobre la continuidad laboral del
protagonista, que en definitiva se resuelve sin sorpresa.
Aldo
Luis Novelli, Neuquen:
“Ajústense los cinturones” cuenta con una buena cantidad de líneas
argumentales a desarrollar. Pero, en este relato, quedaron todas a medio
camino. Falta desarrollar más el texto, hacer una construcción más
acabada del protagonista y evitar el “efecto sorpresa” final. ¿Qué
pasaría si se supiera desde el principio que el hombre lleva una bomba a
bordo del avión?
Maribel
Ruiz, Barcelona, España:
“Vidas ajustadas” no carece de atractivos, y el mayor es la ambientación
de la vivienda donde cohabitan tres jóvenes. Los detalles de esta
convivencia, y lo que insinúa el texto, dejan con ganas de más
pormenores. Hay un pasaje demasiado abrupto hacia la ida de uno de los
tres y lo que ocurre luego. Lo mejor sería rescribir el cuento dándole más
aire y tiempo a los personajes, para que los sucesos que marcan sus vidas
se sucedan con más razón y lógica. Además, sería interesante conocer
algo más sobre cada uno de ellos. Y, sobre todo, sobre la relación de la
mujer con los dos hombres.
Gustavo
A. Schek, Ciudad de Buenos Aires:
“Un cuento para Mariana” tiene muchas virtudes, a saber: una excelente
construcción del protagonista, un juego experimental arriesgado y exitoso
con los cambiantes puntos de vista y algunas piruetas verbales dignas de
elogio. Lo único que habría que retocar es el final, que no está a la
altura del resto. Casi, casi el cuento ganador. (Puedes
leer el texto completo aquí)
Livier
Serna Vázquez, Monterrey, México (actualmente en Kosovo, ex Yugoslavia):
“El final ajuste” es, en conjunto, demasiado. Tu relato es excesivo en
todos los sentidos, para bien y para mal. Esta loa o carta u oración al
profeta es inquietante y poderosa, por un lado, y confusa y verborrágica
por el otro. Además, los signos de admiración y los tres puntos no
ayudan al tono general del texto. Más bien lo neutralizan. INtenta
rescribir de nuevo tu texto, pero sin exclamar. Deja que tus mismas
palabras den la entonación y pongan el grito donde corresponde. Además,
lee el texto en voz alta e intenta descubrir qué sobra. La fuerza de tu
escritura augura excelentes relatos. Paradójicamente, deberías aquietar
tus ánimos para que sea el texto el que hable en voz alta.
Ricardo
Sorzoni, ciudad de Buenos Aires:
tu muy buen texto se destaca por la calidad de las descripciones. Hay un
tono obsesivo en ellas que armoniza con el tono oscuro y apocalíptico de
tu relato. Sólo haría falta hacer algunos ajustes (¡justamente!) para
redondear un cuento de primera. Te proponemos acortar los parrafos y
eliminas algunos de los muchos, demasiados, detalles que brinda tu cuento.
(Puedes leer el texto completo aquí)
Pedro
Soto, Buenos Aires:
tus extensos diálogos logran reflejar el habla cotidiana, lo que no es
nada fácil de lograr. He aquí tu mayor logro. Su contenido tiene unos
cuantos altibajos, desde el mejor humor hasta las frases demasiado hechas.
Igualmente, sería muy interesante ver cómo aplicas tu elaborada técnica
del diálogo y tu capacidad de escuchar a relatos con un núcleo
argumental más poderoso.
Marcela
Vélez Díaz, México:
tu muy bello relato “La estrella de colores” logra un tono poético de
ensueño, en el cual el juego con los colores da más y menos luz cuando
te lo propones. Pero, para redondear un texto excelente, sería necesario
rescribir el final. Aquí, como ocurre en otros cuentos del presente
concurso, optas por la moraleja, que nos baja a tierra de un modo bestial
y sin las cualidades del texto que la antecede.
Carla
Melina Zuccollo, Santo Tomé, Santa Fe:
lo mejor de “Ajuste de amor” es el tono poético y dramático que has
querido y logrado dar a tu texto. Sin embargo, para que el texto aproveche
todo su potencial se imponen unas cuantas revisiones. En primer lugar, el
abuso de puntos suspensivos conspira contra el fluir del relato. En
segundo término, falta un eje argumental que hilvane tus bellas frases de
un modo más contundente y convincente. Te recomendamos un buen taller
literario para dar forma a tus interesantes ideas y a tu capacidad para
escribir.
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Concurso "Literatura ajustada"
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