Principal Qué es El Escriba Talleres Concursos de El Escriba Notas Textos seleccionados Frases sobre escritura y creación Informacion y concursos Ejercicios de escritura Dicen los escribas Corresponsales Suscripciones Servicios de redacción Contenidos Los libros de EL ESCRIBA Contacto
| | Textos
seleccionados
CONSEJOS
DE VARGAS LLOSA
Como
todo gran autor reconocido como tal, también Mario Vargas Llosa supo plantear
una serie de preceptos dirigidos a los novelistas principiantes. Veamos entonces
estos quince mandamientos para todos los escribas, novelistas o no, jóvenes o
no tanto.
- Sólo
quien entra en literatura como se entra en religión, dispuesto a dedicar
a esa vocación su tiempo, su energía, su esfuerzo, está en condiciones
de llegar a ser verdaderamente un escritor y escribir una obra que lo
trascienda.
- No
hay novelistas precoces. Todos los grandes, los admirables novelistas,
fueron, al principio, escribidores aprendices cuyo talento se fue gestando
a base de constancia y convicción.
- La
literatura es lo mejor que se ha inventado para defenderse contra el
infortunio.
- En
toda ficción, aun en la de la imaginación más libérrima, es posible
rastrear un punto de partida, una semilla íntima, visceralmente ligada a
una suma de vivencias de quien la fraguó. Me atrevo a sostener que no hay
excepciones a esta regla y que, por lo tanto, la invención químicamente
pura no existe en el dominio literario.
- La
ficción es, por definición, una impostura -una realidad que no es y sin
embargo finge serlo- y toda novela es una mentira que se hace pasar por
verdad, una creación cuyo poder de persuasión depende exclusivamente del
empleo eficaz de unas técnicas de ilusionismo y prestidigitación
semejantes a las de los magos de los circos o teatros.
- En
esto consiste la autenticidad o sinceridad del novelista: en aceptar sus
propios demonios y en servirlos a la medida de sus fuerzas.
- El
novelista que no escribe sobre aquello que en su fuero recóndito lo
estimula y exige, y fríamente escoge asuntos o temas de una manera
racional, porque piensa que de este modo alcanzará mejor el éxito, es
inauténtico y lo más probable es que, por ello, sea también un mal
novelista (aunque alcance el éxito: las listas de bestsellers están
llenas de muy malos novelistas).
- La
mala novela que carece de poder de persuasión, o lo tiene muy débil, no
nos convence de la verdad de la mentira que nos cuenta.
- La
historia que cuenta una novela puede ser incoherente, pero el lenguaje que
la plasma debe ser coherente para que aquella incoherencia finja
exitosamente ser genuina y vivir.
- La
sinceridad o insinceridad no es, en literatura, un asunto ético sino estético.
- La
literatura es puro artificio, pero la gran literatura consigue disimularlo
y la mediocre lo delata.
- Para
contar por escrito una historia, todo novelista inventa a un narrador, su
representante o plenipotenciario en la ficción, él mismo una ficción,
pues, como los otros personajes a los que va a contar, está hecho de
palabras y sólo vive por y para esa novela.
- El
de las novelas es un tiempo construido a partir del tiempo psicológico,
no del cronológico, un tiempo subjetivo al que la artesanía del
novelista da apariencia de objetividad, consiguiendo de este modo que su
novela tome distancia y diferencie del mundo real.
- Lo
importante es saber que en toda novela hay un punto de vista espacial,
otro temporal y otro de nivel de realidad, y que, aunque muchas veces no
sea muy notorio, los tres son esencialmente autónomos, diferentes uno de
otro, y que de la manera como ellos se armonizan y combinan resulta
aquella coherencia interna que es el poder de persuasión de una novela.
- Si
un novelista, a la hora de contar una historia, no se impone ciertos límites
(es decir, si no se resigna a esconder ciertos datos), la historia que
cuenta no tendría principio ni fin.
|