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| Textos seleccionados EL
ÚLTIMO LIBRO DE HÉCTOR YÁNOVER
El
18 de noviembre
de 2003,
el diario argentino Clarín (www.clarin.com)
publicó un insólito artículo titulado: "Un texto se puede leer aunque se
cambie el orden de las letras", sin firma de autor. Este texto constituye
una sofisticada manera de justificar los errores y horrores ortográficos.
Compartamos algunos fragmentos de este artículo, que no tiene desperdicio
y vale la pena debatir entre escribas:
"Apareció
ayer (17 de noviembre de 2003) en la contratapa del suplemento
deportivo de Clarín. En el epígrafe de una foto se leía ´algunos
hinchas paruanos´. Todos los que leyeron ese texto, con
certeza, entendieron perfectamente que en vez de ´paruanos´ debía decir ´peruanos´.
Es más: quizá ni siquiera notaron el error de tipeo y directamente leyeron
´peruanos´. Es que, según estudios de universidades estadounidenses e
inglesas, cualquier texto se puede leer siempre y cuando se respeten la
primera y última letra de las palabras."
"Tras
una serie de experimentos, Graham Rawlinson, de la Universidad de Nottingham,
Inglaterra, probó que la alteración del orden de las letras de las palabras
de un texto no afecta la capacidad de las personas para entenderlo. El científico,
además, dedujo que para evitar problemas de lectura alcanza con conservar la
primera y la última letra de cada palabra, conservar la extensión de las
palabras y tener alguna noción de lo que se está leyendo. De esta manera,
sostuvo Rawlinson, el cerebro tendrá la capacidad de entender todo."
"En
otra investigación posterior -es de 1999 y llevó el título de Restauración
cognoscitiva del discurso invertido- los profesores Kourosh Saberi y David
Pierrot estudiaron en qué modo el cerebro procesa e interpreta los patrones
distorsionados del discurso y qué señales elige durante ese proceso. Lo que
hicieron ambos científicos fue tomar oraciones y dividirlas en segmentos de
igual duración. Después, las resprodujeron pero al revés. Según ese
estudio, escuchar segmentos de palabras grabadas hacia atrás a una velocidad
muy baja -50 milisegundos- no afecta su comprensión."
Así que ya saben, según estos "estudios científicos", se
puede escribir cualquier cosa, pues todo vale. También se puede escribir
bien, claro. Pero eso pertenece a otro lenguaje: ¡el español! Queda abierto
el debate...
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