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LA ESCRITURA SEGÚN RAYMOND CARVER
El norteamericano Raymond Carver (1939-1988) fue uno de los grandes cuentistas del siglo XX. Hijo no reconocido del matrimonio literario de Chéjov y Hemingway, sus colecciones de relatos hicieron historia. Algunas de ellas: De qué hablamos cuando hablamos de amor, ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, Catedral, etc. En 1983, la revista The Paris Review le realizó al autor una memorable entrevista, en la que Carver cuenta algunas de sus técnicas a la hora de escribir. Compartamos entonces algunos de los dichos de Carver que, dicho sea de paso, es un autor más que recomendable para quienes quieran mejorar su escritura.

    "La ficción en la que estoy más interesado tiene alguna referencia al mundo real. Ninguno de mis cuentos verdaderamente ocurrió, por supuesto. Pero siempre hay alguien, algún elemento, algo que me dijeron o que presencié que puede ser un punto de partida."

    "La ficción en la que estoy más interesado, ya sea Tolstoi, Chéjov, Barry Hannah, Richard Ford, Hemingway, Isaac Babel, Ann Beattie o Anne Tyler, me parece autobiográfica en cierto grado. Por lo menos es referencial. Los cuentos, largos o cortos, no salen del aire. Pero a menos que uno sea una clase especial de escritor, un escritor talentoso, es peligroso intentar escribir un volumen tras otro de La Historia de mi Vida. Un gran peligro, o al menos una gran tentación de muchos escritores, es volverse demasiado autobiográficos en su enfoque de la ficción. Lo mejor es un poco de autobiografía y muchísimo de imaginación."

    "En primer lugar, escribo rápidamente el primer borrador. En general, manuscrito. Simplemente, lleno las páginas tan rápido como puedo. En algunos casos, uso una especie de taquigrafía personal, notas de lo que haré más tarde, cuando vuelva al relato. A veces tengo que dejar algunas escenas inconclusas, incluso no escritas; son ésas las escenas que requieren más tarde un meticuloso cuidado. Quiero decir, todo requiere un meticuloso cuidado, pero dejo algunas escenas para la segunda o tercera versión, porque hacerlas bien me llevaría demasiado tiempo en el primer borrador. Ahí se trata de consignar el bosquejo, el sostén del relato. Después, en las revisiones siguientes me ocupo del resto. Cuando termino la versión manuscrita, mecanografío una segunda versión y de ahí parto. Siempre me parece diferente, mejor, por supuesto, si está mecanografiada. Cuando estoy escribiendo a máquina la primera versión, empiezo a reescribir y a agregar y quitar un poco. El verdadero trabajo viene después, cuando ya he hecho tres o cuatro versiones."

    "Si el primer borrador de un cuento tiene cuarenta páginas de extensión, por lo general el cuento tendrá la mitad de esa extensión cuando lo termine. Y no es simplemente una cuestión de sacar cosas y acortarlo. Saco muchas cosas pero también agrego otras, y después agrego otras más, y quito otras más. Es algo que me encanta hacer, agregar y quitar palabras."

    "La buena narrativa es, en parte, una trasmisión de noticias entre un mundo y otro. Ese fin es bueno en sí mismo, creo. Pero cambiar las cosas por medio de la ficción, cambiar la afiliación política de alguien o el sistema político mismo, o salvar a las ballenas o a los abetos de la extinción, no. Tampoco creo que eso es lo que la escritura tiene que hacer. No tiene que hacer nada. Sólo tiene que estar allí por el feroz placer que nos da hacerla, y por la clase diferente de placer que produce leer algo durable y hecho para durar, así como bello en sí mismo. Algo que irradia luz -un resplandor persistente y firme, por penumbroso que sea-.

Notas bibliográficas: estos fragmentos han sido extraídos del libro "Confesiones de escritores - Narradores 2", Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1996. Los libros de Raymond Carver han sido editados en español por la editorial Anagrama.