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LA NARRACIÓN SEGÚN WOODY ALLEN

Editorial Paidós acaba de editar en España el libro Conversaciones con Woody Allen, del periodista francés Jean Michel Frodon, dentro de la muy bella colección "La memoria del cine".

Esta obra es, ni más ni menos, que un largo reportaje al cineasta, donde se refiere a sus métodos de trabajo y al modo de generar narraciones, entre muchos otros temas de interés.

Vamos a reproducir algunos fragmentos del capítulo "El guión. La narración", donde Woody Allen se explaya sobre su manera de contar historias. Los invitamos a hacer el ejercicio de trasladar estas palabras a la escritura de cuentos, novelas o cualquier otro género, además del cinematográfico.

    "No entro a juzgar la calidad literaria de mis guiones, pero sí que todo está descrito con el mayor detalle y, sin embargo, son muchas las cosas que cambian nada más iniciado el rodaje. El guión (script) sirve de punto de partida, de material de base. Es necesario para poner en marcha la máquina, pero yo sigo escribiendo mucho durante el rodaje. No escribo con una intención, con un objetivo; me hago sobre todo preguntas relativas a la estructura del relato. Pero al principio necesito una buena idea (o algo que lo parezca), siendo el gran problema que sólo una vez terminada la película podremos estar seguros de que lo era efectivamente. Creo que el punto de partida, el "concepto de base", es crucial. Si uno se ha equivocado, nada podrá salvar la película; ni la habilidad de la escritura ni la calidad de la realización ni el virtuosismo del montaje."

    "A continuación, cuando uno cree que cuenta con una buena idea de partida, no hay que olvidar seguir formulándose preguntas, aunque esto no forme parte como tal de mi carácter. No tengo una inclinación natural hacia la instrospección. Prefiero, con mucho, el acto de escribir, que para mí supone un placer real. Más divertido que dar vueltas por la habitación preguntándote qué estás contando o adónde te conduce todo esto. Sin embargo, hay que hacerlo. Necesito saber adónde voy antes que cuál va a ser el camino que voy a seguir para conseguir mi objetivo."

  "No escribo con computadora. No soy aficionado a los inventos ni a la tecnología sofisticada. En mi casa no hay ni una cadena de alta fidelidad ultramoderna ni desciende del techo una pantalla de video gigante, ni siquiera dispongo de un ordenador o un procesador de textos. Hasta abril del año 2000, no instalé un fax en casa. Lo hice para complacer a mi mujer. Pero tan sólo conozco su uso más elemental y me niego a aprender otros. Desde el comienzo, he escrito con la misma vieja máquina de escribir mecánica, un aparato alemán que se parece a un tanque por su robustez y que me pertenece desde siempre."

    "¡Hoy en día es tan difícil que un personaje tenga vida en una película! En Nueva York, en verano, la gente, me refiero a los adultos, dice: ´Iríamos encantados al cine, pero no ponen nada interesante´. Y no les falta razón. Las películas son cada vez más mecánicas. Se pueden hacer cosas increíbles con la técnica, pero las nuevas tecnologías se han convertido en la razón de ser del cine, en vez de estar a su servicio. Los efectos especiales sustituyen al relato. Y sin éste, ¿cómo van a tener vida los personajes?"