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| Textos seleccionados CARLOS SAMPAYO: MEMORIAS DE UN LADRÓN DE DISCOS El
escritor argentino Carlos Sampayo es autor de ensayos, novelas e historietas
como Alack Sinner (¡nada menos!). En su maravilloso libro Memorias de un
ladrón de discos (Editorial Norma, Buenos Aires, 1999), Sampayo compone
una autobiografía atípica, con su pasión por el jazz como eje. De
esta obra seleccionamos la siguiente página, donde se habla de literatura,
jazz y otras fascinantes yerbas. "Como mi novia me hacía sufrir porque también
gustaba de otros jóvenes, la creí hermana de intensidad del personaje de
Alejandra en Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato. En su novela
el ex físico y actual pintor y conferenciante moral ponía en boca de uno de
sus personajes, pero se le notaba la opinión omnisciente, que se había llegado
al colmo de una novela que podía ser leìda de adelante para atrás o de atrás
para adelante. Entonces creí que se refería a Rayuela, cuya edición
en 1963 vino a estropearle el festín de la primacía y la gloria solitaria.
Ahora pienso que los tiros iban en otra dirección, pongamos que hacia Juan
Filloy, o hacia cualquier lectura por vía indirecta. No es que el insigne
premio Cervantes fuera un numantino de la cronología, es que se le notaba la
desesperación por permanecer en la memoria de la generación de los que, cuando
publicó su novela, éramos jóvenes y más o menos infelices. Mientras tanto Filloy ejercía
de juez en su provincia remota y llana y Cortázar trabajaba como traductor
simultáneo en París y Ginebra, haciendo ejercicios palindrómicos para
entretanerse: "Amigo, no gima", era su consejo. (...) Por su parte,
Thelonious Monk hubiera sido capaz de dar un concierto en la biblioteca pública
de la ciudad de provincias donde Filloy dormía sus siestas y papaba moscas
entre juicio y juicio, pero tuvo más oportunidades de hacerlo en París, donde
Cortázar escribió que lo había visto en Ginebra girar alrededor del piano: ´Thelonious
viaja vertiginoso sin moverse, pasando de centímetro en centímetro rumbo a la
cola del piano a la que no llegará, se sabe que no llegará porque para llegar
le haría falta más tiempo...´. A Sábato, tan ocupado como estaba en su
propia persona, es posible que Monk le haya sido siempre indiferente" |