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| Textos seleccionados TOMÁS ELOY MARTÍNEZ: "EL PERIODISMO VUELVE A CONTAR
HISTORIAS" El
domingo 18 de noviembre de 2001, el suplemento cultural del diario argentino La
Nación publicó un muy interesante artículo del periodista y escritor Tomás
Eloy Martínez, titulado "El periodismo vuelve a contar historias". Allí
se esbozan algunas de las características propias de la redacción en diarios
en estos tiempos, además de algunos consejos útiles para quienes trabajan en
la prensa escrita. También se plantean algunas ideas de interés en el
marco de la vieja y compleja relación del periodismo y la ficción. Sin
dejar de proponerles la lectura del texto completo (no lo hemos chequeado, pero
es muy probable que el artículo esté publicado en www.lanacion.com),
vamos a compartir unos párrafos de esta larga y sugestiva nota:
"Cada vez son menos los diarios que siguen dando noticias
obedeciendo el mandato de responder en las primeras líneas a las seis preguntas
clásicas o, en inglés, las cinco W: qué, quién, dónde, cuándo, cómo y por
qué."
"A la vez, no se trata de narrar por narrar. Algunos jóvenes
periodistas creen, a veces, que narrar es imaginar o inventar, sin advertir que
el periodismo es un oficio extremadamente sensible, donde la más ligera
falsedad, la más ligera desviación, pueden hacer pedazos la confianza que se
ha ido creando en el lector durante años. No todos los redactores saben narrar
y, lo que es más importante todavía, no todas las noticias se prestan a ser
narradas."
"Un periodista no es un novelista, aunque debería tener
el mismo talento y la misma gracia para contar de los novelistas mejores. Un
buen artículo no siempre es una rama de la literatura, aunque debería tener la
misma intensidad de lenguaje y la misma capacidad de seducción de los grandes
textos literarios. Y, para ir más lejos aún y ser más claro de lo que creo
haber sido, un buen diario no debería estar lleno de grandes relatos bien
escritos, porque eso condenaría a sus lectores a la saturación y al
empalagamiento. Pero si los lectores no encuentran todos los días, en los periódicos
que leen, una crónica, una sola crónica, que los hipnotice tanto como para que
lleguen tarde a sus trabajos o como para que se les queme el pan en la tostadora
del desayuno, entonces no tendremos por qué echarles la culpa a la televisión
o a Internet de los eventuales fracasos, sino a nuestra propia falta de fe en la
inteligencia de los lectores." |