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| Textos seleccionados ENRIQUE SILBERSTEIN: SOBRE LOS MINISTROS DE ECONOMÍA No
son pocos, lamentablemente, los escritores de primer nivel que han quedado en un
olvido tan injusto como dañino para las nuevas generaciones. Además, en
tiempos en que la economía nos duele tanto, ¿qué mejor que recordar a un gran
escritor, periodista y economista argentino como Enrique Silberstein? Economista
de profesión, y autor de excelentes colecciones de relatos y obras de teatro
por vocación, Silberstein se destacó especialmente por sus artículos periodísticos
sobre economía, en los que revelaba con lucidez, honestidad, humor y buena
prosa algunas de las tantas verdades que se ocultan bajo un lenguaje tan pomposo
como peligroso. En
su tarea de divulgador y desmitificador, Enrique Silberstein escribió en 1971,
dos años antes de morir, un maravilloso libro titulado Los ministros de
economía, donde revela el cinismo y las mentiras que ejercen los que
conducen los justamente odiados ministerios de Economía. En
el breve párrafo que transcribimos a continuación, Silberstein revela los
elementos básicos que contiene todo discurso de un ministro de economía. Si
bien el autor escribía sobre el caso argentino, palabras más, palabras menos,
lo que aquí se dice vale para cualquiera de los sufridos países del tercer
mundo, y no tanto. Cómo habla un ministro de economía Por
supuesto, no vamos a referirnos a la jerga económico-financiero-comercial-legal
que se usa para mandarse la parte, sino que trataremos de tocar los temas básicos,
los temas que hacen a la cosa. (Si uno pudiera saber qué es la
"cosa", todo estaría más claro). De más está decir que nuestro
propósito no es el de escribir el "manual del perfecto ministro de Economía",
pero creo que resultará conveniente que se detalle cuáles son los puntos
fundamentales que todo ministro, aprentemente, debe tocar en sus discursos.
Ellos son: 1. Jamás el país
estuvo peor, desde el punto de vista económico. 2. Hay que hacer toda
clase de sacrificios para salir adelante. 3. La estabilidad es lo
fundamental; conseguida la estabilidad estamos salvados. 4. La moneda sana es el
objetivo de nuestra acción de gobierno. 5. El déficit fiscal se
reducirá hasta más allá de lo posible. 6. Terminaremos,
inexorablemente, con la burocracia. 7. Las medidas
impopulares que deberemos tomar son inevitables. 8. Suframos hoy, que mañana
(o pasado) estaremos bien." ¿Qué
te pareció este rescate? Sinceramente, ¿no te provoca cierto escalofrío leer
semejantes líneas, escritas ¡¡hace treinta años!!? |